¿Y se disfruta? ¿Y los nervios? Pues como cada vez que uno se enfrenta al público, hay nervios. Nervios de que todo salga bien. Nervios por no quedarse en blanco ni atascado en mitad de una frase. Nervios por hacer una interpretación digna, que la gente disfrute. Y a pesar de los nervios, a pesar del agobio por los diferentes papeles y los cambios de vestuario, se disfruta. Y mucho. Aunque jures una y mil veces que no volverás a repetir, que para qué me metería yo en semejante jaleo. Al cabo de un año, vuelve el gusanillo de estar pisando tabla y enfrentado al público. Y con ganas renovadas vuelves a decir que sí a cualquier papel que puedas tener. Y aunque este año haya aprendido una valiosa lección y no esté tan atado como años anteriores, pienso disfrutarlo, envolverme en la satisfacción de tener cien ojos mirándote, en ver los ojos de ilusión de quien disfruta con tu interpretación; en disfrutar y reírme en cada ensayo, con los compañeros; en disfrutar en la preparación de un personaje que tiene vida propia y te transmite sus propia forma de hablar y sus valores. Y como cada año, espero que la Boda Regia resulte un éxito.
jueves, 16 de julio de 2015
El mes en blanco
Para mi el mes de julio de cada año es un mes en blanco. Y no porque no haga nada, que precisamente es lo contrario: no paro ni un día. Es un mes en el que no suelo tomar vacaciones, ya que me parece demasiado pronto para gastarlas (así que siempre termino de vacaciones en septiembre). Tampoco suelo ir a la piscina, o apenas, pues no me da tiempo. Es un mes que está dedicado casi entero a ensayar. Sí, soy actor aficionado, y hay que dedicar muchas horas a la preparación de las representaciones, aunque pueda parecer que son sencillas. Porque el primer fin de semana de agosto de cada año se celebra el festival medieval Boda Regia en Valencia de Alcántara, y ahí estoy yo. Cada año. Y como cada año, y como muchos de los participantes en las representaciones, tenemos varios papeles. Incluso algunos años con 5 y 6 papeles en distintas obritas. Los personajes que me han tocado van desde alcalde, inquisidor, obispo, enamorado, caballero, hasta un simple un campesino.
viernes, 10 de julio de 2015
Orgullosos
Después de una semana de novedades y noticias para el coletivo gay (o mejor dicho LGTB) tanto en España como en el ámbito internacional, me parece oportuno hacer una entrada sobre todo esto. No es que tenga una opinión sesuda y fundamentada sobre todo esto. Simplemente tengo una opinión, como todo el mundo. Y las opiniones son como el culo, que todo el mundo tiene uno (lo que no quiere decir que siempre sea bonito y agradable de ver).
Yo soy gay, así, con todas las letras, homosexual, maricón o como me quiera definir, no tengo miedo a ninguna palabra que defina mi orientación sexual. La tengo aceptada, reconocida y no trato de ocultarme detrás de una imagen falsa. Además tengo novio (sí, novio, y no pareja, no tengo necesidad de ocultar que es un hombre). Y llevamos juntos más de 9 años. Y con la promesa de casarnos en cuanto la economía nos lo permita. Y si no lo hemos hecho ya, simplemente es porque nuestra vida aún es demasiado inestable para poder mantener una casa en algún lado.
Durante estos días, algunos heteros, muchos reprimidos, y alguna que otra locadel coño se empeñan en decir que no son homófobos, que no tienen nada en contra de los gays, "pero...". Y ese pero es más peligroso que una bomba nuclear en manos de un mono con ganas de fiesta. Siempre hay un pero:
- Pero van a romper la familia tradicional (nunca he entendido qué es eso de la familia tradicional en sí, como si todos tuviéramos que entrar en un esquema de madre, padre, y dos hijos, o como si la familia tradicional no tuviera problemas en sí mismo y te hiciera inmune a maltratos, drogas, prostitución, cuernos, divorcios, etc.).
- Pero no hace falta exhibirse: querido heterosexual, tú nunca has sentido miedo a darte la mano o darte un beso con tu pareja en público, nunca has tenido miedo a que por ser tú mismo te peguen una paliza o te insulten por la calle, o te echen de un local por ir con tu pareja. Yo sí. Y muchos otros gays también. Y por eso necesitamos reivindicar que tenemos el mismo derecho que tú a vivir sin miedo, y a poder amar sin que nos impongan restricciones adicionales. Y para eso, hace falta visibilidad. Lo que no se ve, permanece oculto y es como si no existiera. Y para normalizar hay que existir y ser visto. No te moleste si un día queremos hacernos ver, tú tienes 365 días al año para visibilizarte.
- Pero no existe un día del orgullo hetero: querido heterosexual, relee el punto anterior.
- Pero hay gays que no quieren casarse: claro, igual que hay muchos heteros que tampoco quieren casarse; eso no significa que no queramos tener el mismo derecho que tiene el resto: quiero tener el derecho, haga uso de él o no, igual que me gusta el derecho a viajar libremente en territorio nacional aunque decida quedarme en mi pueblo por vacaciones.
- Pero las calles se ensucian y las pagamos entre todos: también se ensucian las calles en las celebraciones futbolísticas (y hay varias de ellas al año), y de otras celebraciones deportivas, y también las pagamos entre todos. Y no, no a todos nos gusta el fútbol. También hemos pagado entre todos la limpieza de calles y el uso de las fuerzas de seguridad en la visita del Papa, seamos o no católicos. Y multitud de eventos públicos (procesiones, verbenas, manifestaciones, etc...), que pagamos entre todos estemos de acuerdo o no y seamos partícipes o no. Por favor, antes de decir sandeces, piensa un poco.
- Pero ya no hay discriminación: falso. Sigue habiendo y mucha, incluso discriminación latente y no manifiesta, por eso se sigue necesitando concienciación social. Incluso hace unos años me invitaron a marcharme de un piso compartido cuando se enteraron que era gay, ya que "no soy homófobo, pero creo que compartir piso con un gay puede ser peligroso". Y se quedó tan a gusto diciendo esto. Es como si dijéramos que no hay discriminación contra la mujer, pero obviáramos a todas las que asesinan cada año víctimas de violencia de género.
- Pero pero pero... en fin, podría seguir, pero se me iría este post muy lejos, y creo que más o menos ya he contestado a lo que creo que debía contestar.
Y por favor, si alguien quiere alguna aclaración a cualquiera de estos puntos, estoy dispuesto a tener un ratillo, incluso a sentarme y tomar un café.
Pero mientras tanto, el himno gay por excelencia en España:
Yo soy gay, así, con todas las letras, homosexual, maricón o como me quiera definir, no tengo miedo a ninguna palabra que defina mi orientación sexual. La tengo aceptada, reconocida y no trato de ocultarme detrás de una imagen falsa. Además tengo novio (sí, novio, y no pareja, no tengo necesidad de ocultar que es un hombre). Y llevamos juntos más de 9 años. Y con la promesa de casarnos en cuanto la economía nos lo permita. Y si no lo hemos hecho ya, simplemente es porque nuestra vida aún es demasiado inestable para poder mantener una casa en algún lado.
Durante estos días, algunos heteros, muchos reprimidos, y alguna que otra loca
- Pero van a romper la familia tradicional (nunca he entendido qué es eso de la familia tradicional en sí, como si todos tuviéramos que entrar en un esquema de madre, padre, y dos hijos, o como si la familia tradicional no tuviera problemas en sí mismo y te hiciera inmune a maltratos, drogas, prostitución, cuernos, divorcios, etc.).
- Pero no hace falta exhibirse: querido heterosexual, tú nunca has sentido miedo a darte la mano o darte un beso con tu pareja en público, nunca has tenido miedo a que por ser tú mismo te peguen una paliza o te insulten por la calle, o te echen de un local por ir con tu pareja. Yo sí. Y muchos otros gays también. Y por eso necesitamos reivindicar que tenemos el mismo derecho que tú a vivir sin miedo, y a poder amar sin que nos impongan restricciones adicionales. Y para eso, hace falta visibilidad. Lo que no se ve, permanece oculto y es como si no existiera. Y para normalizar hay que existir y ser visto. No te moleste si un día queremos hacernos ver, tú tienes 365 días al año para visibilizarte.
- Pero no existe un día del orgullo hetero: querido heterosexual, relee el punto anterior.
- Pero hay gays que no quieren casarse: claro, igual que hay muchos heteros que tampoco quieren casarse; eso no significa que no queramos tener el mismo derecho que tiene el resto: quiero tener el derecho, haga uso de él o no, igual que me gusta el derecho a viajar libremente en territorio nacional aunque decida quedarme en mi pueblo por vacaciones.
- Pero las calles se ensucian y las pagamos entre todos: también se ensucian las calles en las celebraciones futbolísticas (y hay varias de ellas al año), y de otras celebraciones deportivas, y también las pagamos entre todos. Y no, no a todos nos gusta el fútbol. También hemos pagado entre todos la limpieza de calles y el uso de las fuerzas de seguridad en la visita del Papa, seamos o no católicos. Y multitud de eventos públicos (procesiones, verbenas, manifestaciones, etc...), que pagamos entre todos estemos de acuerdo o no y seamos partícipes o no. Por favor, antes de decir sandeces, piensa un poco.
- Pero ya no hay discriminación: falso. Sigue habiendo y mucha, incluso discriminación latente y no manifiesta, por eso se sigue necesitando concienciación social. Incluso hace unos años me invitaron a marcharme de un piso compartido cuando se enteraron que era gay, ya que "no soy homófobo, pero creo que compartir piso con un gay puede ser peligroso". Y se quedó tan a gusto diciendo esto. Es como si dijéramos que no hay discriminación contra la mujer, pero obviáramos a todas las que asesinan cada año víctimas de violencia de género.
- Pero pero pero... en fin, podría seguir, pero se me iría este post muy lejos, y creo que más o menos ya he contestado a lo que creo que debía contestar.
Y por favor, si alguien quiere alguna aclaración a cualquiera de estos puntos, estoy dispuesto a tener un ratillo, incluso a sentarme y tomar un café.
Pero mientras tanto, el himno gay por excelencia en España:
lunes, 6 de julio de 2015
A la brasa
Pues no, parece que el calor no nos va a dar una tregua. Llevamos ya semanas en las que el calor me aplana, me deja ko, como si apenas pudiera levantar un palmo del suelo, y el simple hecho de levantar la cabeza del reposabrazos del sofá fuese un acto heroico. Y según parece, la racha continúa, entre los 35 y los 40 grados durante toda la semana. Que oye, a mi me parece genial la gente a la que le gusta el calor. Incluso este invierno me he sorprendido a mí mismo diciendo: a ver si sale un poquito más el sol. Pero una cosa es eso, y otra muy diferente es que no tengamos una tregua veraniega en condiciones, con un tiempo de esos ideales, donde por el día hace "un poquito de calor" y por la noche tienes que tener a manos una rebequita por si acaso.
A mí, que nunca me ha gustado el sol. Yo que siempre he preferido el otoño, por su temperatura además de por muchas otras cosas.
Y de tanta calor que tengo... que voy a dejar de escribir ya que me estoy cansando demasiado, y lo que el cuerpo me pide es una siesta a estas horas...
miércoles, 1 de julio de 2015
Prohibido prohibir
Hoy entra en vigor en España la nueva Ley Mordaza. Vale que el nombre no es así, pero es como va a ser conocida y recordada. Más que nada porque su finalidad es esa: poner una mordaza para evitar las protestas y quejas sociales, y los movimientos de resistencia pacífica (por mucho que se quiera vender que se intentan evitar las protestas violentas y demás, no cuela...). Y parece que, como en todo, en esto también hay ciclos de apertura a nuevas mentalidades y convivencia pacífica, y ciclos en los que se intenta restringir la libertad en aras de la seguridad y el patriotismo. Ya lo vivimos después del 11S, que con la excusa de la seguridad se dio vía libre a restringir las libertades del individuo, la intimidad personal y la seguridad jurídica.
Hoy parece que volvemos a lo mismo. Se restringen las libertades del individuo y de los colectivos (evitando que se proteste en las calles bajo multas generosas), se vulnera la seguridad jurídica (si no nos gustan las resoluciones judiciales, quitamos a los jueces de en medio), y sobre todo, se evita que se publicite una imagen negativa del Gobierno y de las actuaciones policiales.
En definitiva, no se trata de aumentar la seguridad de los ciudadanos, ni se hace la ley pensando en ello. Ni siquiera tenemos en cuenta los preceptos ni el espíritu de la Constitución Española (el hecho de que las penas privativas de prisión tengan por objeto la reinserción social se rompe al incluir la cadena perpetua como pena para determinados delitos), Constitución que ha sido tan arrogada por unos que se erigieron en defensores a capa y espada de unas palabras en las que sólo creen a medias, y que en otras partes... pues como que no creen y son meramente "intenciones" y no preceptos.
Y mientras seguimos retrocediendo años y años en los logros democráticos que hemos conseguido, recordarles a estos (piiiiiiiiip) un lema de la revolución del 68, que tantas veces veneran como si de verdad creyeran en ella:
En fin, que Dios nos coja confesados...
Hoy parece que volvemos a lo mismo. Se restringen las libertades del individuo y de los colectivos (evitando que se proteste en las calles bajo multas generosas), se vulnera la seguridad jurídica (si no nos gustan las resoluciones judiciales, quitamos a los jueces de en medio), y sobre todo, se evita que se publicite una imagen negativa del Gobierno y de las actuaciones policiales.
En definitiva, no se trata de aumentar la seguridad de los ciudadanos, ni se hace la ley pensando en ello. Ni siquiera tenemos en cuenta los preceptos ni el espíritu de la Constitución Española (el hecho de que las penas privativas de prisión tengan por objeto la reinserción social se rompe al incluir la cadena perpetua como pena para determinados delitos), Constitución que ha sido tan arrogada por unos que se erigieron en defensores a capa y espada de unas palabras en las que sólo creen a medias, y que en otras partes... pues como que no creen y son meramente "intenciones" y no preceptos.
Y mientras seguimos retrocediendo años y años en los logros democráticos que hemos conseguido, recordarles a estos (piiiiiiiiip) un lema de la revolución del 68, que tantas veces veneran como si de verdad creyeran en ella:
En fin, que Dios nos coja confesados...
lunes, 22 de junio de 2015
¿Con pareja o soltero? (mi solución al final)
La verdad que este fin de semana uno se va planteando muchas cosas acerca de cómo se vive mejor, si con pareja o soltero. Y no lo digo por mi, que a veces cuando discutes con tu pareja también te dan ganas de mandarlo todo a la mierda. Sino que lo digo viendo la situación de amigos. De todos, sólo uno está soltero, y deseando encontrar novia, que no acaba de aparecer ninguna que sea "normal", por decirlo de alguna manera. Y de los que tienen novia, más de uno cansado y aburrido de la vida conyugal. Incluso cabría preguntarse si teniendo pareja, es mejor tener niños o no, y cuántos.
Y al final la conclusión que saco de todo esto es depende. Y claro, depende primero de la situación de partida de cada uno. El que está soltero quisiera tener pareja; el que tiene pareja quisiera disfrutar de la vida de soltero. Y quien no tiene niños aún mira con ternura los niños de sus parejas de amigos; y el que ya tiene niños, envidia la libertad para viajar y para salir de los matrimonios sin hijos. Esa situación de partida creo que es la que más marca de todas, incluso aunque vaya contra las ideas previas de uno. Por otro lado, también influyen, por supuesto, los gustos y deseos de cada uno, el momento personal y laboral en el que se vive (obvio, no es lo mismo tener un trabajo estable que estar con contratos por media geografía española), la edad, y el ambiente que te rodea y que te va transmitiendo ideas sobre lo bueno o malo de cada situación sentimental.
Por otro lado, si ya tienes pareja, influye, y bastante, lo bien o mal que se lleve la pareja, porque si son discusiones día sí y día también, por mucho que te guste, por muchas ventajas que se le vea a tener pareja, al final te acabas cansando de vivir esa situación. En mi caso personal, y reflexionando, me gusta tener pareja, por todo lo que me aporta: cariño, compañerismo, contar con alguien que siempre te apoya y a quien poder contarle preocupaciones, compañero de viajes, compañero sexual, y por supuesto, siempre dos suman más que uno más uno. ¡Ojo! Que esto lo digo desde mi experiencia personal del ahora. Por otro lado, el tener pareja también supone más preocupaciones, el tener que contar con otra persona para tus planes y el tener que consensuar decisiones, el echar energía en discusiones tontas, y en definitiva, tener a alguien que más que darme energías, me las resta. Y esto, mal que me pese, también lo digo desde mi experiencia personal.
Cada uno tendrá que pensar sus pros y sus contras, y sacar sus propias conclusiones. Yo, como soy una persona muy poco decidida, siempre ando en incertidumbres y en darle vueltas a la cabeza más de lo necesario, pero al final la conclusión siempre es una: le quiero, y eso puede con todas las restantes barreras y pegas. Y mientras haya amor y cariño, lo demás será secundario, y solucionable (que es su ventaja).
¿Qué conclusión saca cada uno?
Y al final la conclusión que saco de todo esto es depende. Y claro, depende primero de la situación de partida de cada uno. El que está soltero quisiera tener pareja; el que tiene pareja quisiera disfrutar de la vida de soltero. Y quien no tiene niños aún mira con ternura los niños de sus parejas de amigos; y el que ya tiene niños, envidia la libertad para viajar y para salir de los matrimonios sin hijos. Esa situación de partida creo que es la que más marca de todas, incluso aunque vaya contra las ideas previas de uno. Por otro lado, también influyen, por supuesto, los gustos y deseos de cada uno, el momento personal y laboral en el que se vive (obvio, no es lo mismo tener un trabajo estable que estar con contratos por media geografía española), la edad, y el ambiente que te rodea y que te va transmitiendo ideas sobre lo bueno o malo de cada situación sentimental.
Por otro lado, si ya tienes pareja, influye, y bastante, lo bien o mal que se lleve la pareja, porque si son discusiones día sí y día también, por mucho que te guste, por muchas ventajas que se le vea a tener pareja, al final te acabas cansando de vivir esa situación. En mi caso personal, y reflexionando, me gusta tener pareja, por todo lo que me aporta: cariño, compañerismo, contar con alguien que siempre te apoya y a quien poder contarle preocupaciones, compañero de viajes, compañero sexual, y por supuesto, siempre dos suman más que uno más uno. ¡Ojo! Que esto lo digo desde mi experiencia personal del ahora. Por otro lado, el tener pareja también supone más preocupaciones, el tener que contar con otra persona para tus planes y el tener que consensuar decisiones, el echar energía en discusiones tontas, y en definitiva, tener a alguien que más que darme energías, me las resta. Y esto, mal que me pese, también lo digo desde mi experiencia personal.
Cada uno tendrá que pensar sus pros y sus contras, y sacar sus propias conclusiones. Yo, como soy una persona muy poco decidida, siempre ando en incertidumbres y en darle vueltas a la cabeza más de lo necesario, pero al final la conclusión siempre es una: le quiero, y eso puede con todas las restantes barreras y pegas. Y mientras haya amor y cariño, lo demás será secundario, y solucionable (que es su ventaja).
¿Qué conclusión saca cada uno?
viernes, 19 de junio de 2015
Dependencia digital
En la última década, el incremento de la tecnología en nuestro día a día ha sido constante, lento, pero inexorablemente nos ha ido cambiando y se ha ido filtrando en todos los ámbitos de nuestra vida. ha cambiado nuestra forma de relacionarnos, de interactuar con el mundo, de comprar, de buscar información. Y se ha filtrado de tal manera que ha llegado un momento en el que ni siquiera somos conscientes de cuánto dependemos de "lo digital" ni del uso diario que hacemos de ello.
Y todo esto porque a mi me pasa. Soy tremendamente tecnologico-dependiente. Y hoy me he quedado el móvil en casa. A 96 km de la reunión donde estoy. Y eso me tiene nervioso. Muy nervioso. No sólo porque mientras espero que la reunión comience, me aburro sin saber en qué voy a matar el tiempo. Ahora mismo desearía poder comprobar las redes sociales, leer el timeline de Twitter, echar un ojo a las últimas entradas en Facebook, cotillear fotos en Instagram. Y menos mal que, al menos, tengo una libreta y un bolígrafo, pero aún así... (eso sí, he intentado ponerme a dibujar y me he dado cuenta que apenas tengo dotes para poner cuatro rayas en orden). De hecho, sólo se me ha ocurrido finalmente ponerme a escribir esta entrada en tinta y papel (claro, luego lo he trasladado al blog).
Y eso me hace pensar: nosotros que nacimos y crecimos con mucha menos tecnología, y que ahora apenas podemos vivir sin ella... ¿qué pasará con los jóvenes que han crecido en un mundo tecnológico? ¿Cómo vivirán momentos así en el que no tengan acceso a Internet ni a redes sociales? ¿Es un mundo así mejor, peor, igual? ¿O simplemente es diferente y hay que aceptarlo como tal?
Y todo esto porque a mi me pasa. Soy tremendamente tecnologico-dependiente. Y hoy me he quedado el móvil en casa. A 96 km de la reunión donde estoy. Y eso me tiene nervioso. Muy nervioso. No sólo porque mientras espero que la reunión comience, me aburro sin saber en qué voy a matar el tiempo. Ahora mismo desearía poder comprobar las redes sociales, leer el timeline de Twitter, echar un ojo a las últimas entradas en Facebook, cotillear fotos en Instagram. Y menos mal que, al menos, tengo una libreta y un bolígrafo, pero aún así... (eso sí, he intentado ponerme a dibujar y me he dado cuenta que apenas tengo dotes para poner cuatro rayas en orden). De hecho, sólo se me ha ocurrido finalmente ponerme a escribir esta entrada en tinta y papel (claro, luego lo he trasladado al blog).
Y eso me hace pensar: nosotros que nacimos y crecimos con mucha menos tecnología, y que ahora apenas podemos vivir sin ella... ¿qué pasará con los jóvenes que han crecido en un mundo tecnológico? ¿Cómo vivirán momentos así en el que no tengan acceso a Internet ni a redes sociales? ¿Es un mundo así mejor, peor, igual? ¿O simplemente es diferente y hay que aceptarlo como tal?
miércoles, 10 de junio de 2015
A río revuelto...
... ganancia de pescadores. Y así, tal y como el dicho popular, parece que es el momento en el que la gente está tratando de pescar algo, un cargo público, un asiento, o simplemente algo donde pillar del bote. Y es que estos días, a falta de gobiernos autonómicos y sillones municipales ocupados, quien más quien menos se empieza a poner nervioso por la falta de acuerdos. El panorama tan variopinto surgido tras las elecciones hace muy difícil formar gobierno con quien hasta hace poco se trataba casi como la peste y el anticristo de su propia ideología. Esto hace muy difícil explicar, o incluso actuar, el porqué ahora se pacta y se llegan a acuerdos con esos partidos que antes eran denostados e incluso difamados. Llega un momento en el que parece que todo vale, y que las explicaciones se retuercen y retuercen hasta que sale lo que uno quiere que salga, o al menos hasta el punto de que nadie llegue a entender el motivo, simplemente para salirse con la suya. Pero sin darse cuenta que no engañan a nadie, claro, todos sabemos ya de qué pie cojea cada uno, y el que no lo ve, es porque no quiere enfrentarse a la realidad dura. ¡Lástima que las hemerotecas no terminen pasando la factura electoral que debieran!
Dentro de poco, o de no tan poco, veremos en qué resulta finalmente tanta vuelta de rueda de molino, y si finalmente fructifica en la demostración de que había una ideología o bien de que había un interés de rédito de la política. Cambiar todo para que todo siga igual. Esos famosos giros de 360 grados, que tanto desconocedor de las matemáticas se empeñan en sugerir.
Y como la música y el arte se enfrentan con originalidad a tanta desfachatez, nada mejor que el acto de protesta tan genial que hicieron la Potato Omelette Band frente a la ordenanza municipal que quería regular el arte en la calle. Geniales. Os dejo el vídeo de estudio y el que grabaron durante las pruebas a los músicos.
P.D. Según he tenido noticias, obtuvieron la autorización de idoneidad, pero al parecer no quisieron pasar por el aro y no fueron a recogerla.
viernes, 5 de junio de 2015
Desde mi libertad
Pues no, hoy tampoco toca hablar de las elecciones. La verdad que para mi la jornada de reflexión no ha hecho más que empezar. Tenía muy claro lo que quería votar, pero a día de hoy, el panorama lleno de asambleas divididas me hace dudar, al menos hasta que se configuren pactos y presidentes. Pero si hay algo importante para mi, es la libertad de elección. No sólo de elección de lo que puede uno votar, teniendo este año muchas más opciones que las ya tradicionales "izquierda" y "derecha", véase la ironía de lo que no es lo uno ni lo otro.
Pero la libertad es mucho más que eso. Es la libertad para poder vivir como uno elige, libremente, poder expresarse libremente, poder vestirse, peinarse y amar a quien a cada uno le dé la gana. Vivir donde uno desee, con quien desee, y disfrutar de la intimidad del hogar sin más límites que el respeto a los demás, tal y como marca la Constitución Española.
Pero sobre todo la libertad de expresión es una de las cosas que más valoro. Y mucho más ahora que parece que el mundo corre al revés, y se intenta coartar cada vez más la libertad de expresión amparándose en la ofensa a las creencias ajenas y a lo políticamente correcto. Y especialmente aquí, donde ahora se intenta que uno ni siquiera pueda protestar, ni expresar quejas bajo la amenaza de que los cuerpos policiales puedan detenerte bajo acusaciones de vete tú a saber qué. Desde luego, con mucha más razón si esas detenciones sólo vienen por parte de una determinada ideología, como así parece haber estado sucediendo últimamente, mientras otras personas pueden verse amenazadas impunemente, especialmente si lo que defienden es una libertad tan personal como es la de amar a quien se ama, y no a quien los demás les gustaría que quisieras.
La lucha por la libertad es una de las luchas más hermosas que puede existir, y desde luego una de las más humanas. Desgraciadamente, es una de las luchas más difíciles y que más cuesta conseguir, por eso hay que seguir haciéndolo con fuerza y sin desfallecer.
Pero la libertad es mucho más que eso. Es la libertad para poder vivir como uno elige, libremente, poder expresarse libremente, poder vestirse, peinarse y amar a quien a cada uno le dé la gana. Vivir donde uno desee, con quien desee, y disfrutar de la intimidad del hogar sin más límites que el respeto a los demás, tal y como marca la Constitución Española.
Pero sobre todo la libertad de expresión es una de las cosas que más valoro. Y mucho más ahora que parece que el mundo corre al revés, y se intenta coartar cada vez más la libertad de expresión amparándose en la ofensa a las creencias ajenas y a lo políticamente correcto. Y especialmente aquí, donde ahora se intenta que uno ni siquiera pueda protestar, ni expresar quejas bajo la amenaza de que los cuerpos policiales puedan detenerte bajo acusaciones de vete tú a saber qué. Desde luego, con mucha más razón si esas detenciones sólo vienen por parte de una determinada ideología, como así parece haber estado sucediendo últimamente, mientras otras personas pueden verse amenazadas impunemente, especialmente si lo que defienden es una libertad tan personal como es la de amar a quien se ama, y no a quien los demás les gustaría que quisieras.
La lucha por la libertad es una de las luchas más hermosas que puede existir, y desde luego una de las más humanas. Desgraciadamente, es una de las luchas más difíciles y que más cuesta conseguir, por eso hay que seguir haciéndolo con fuerza y sin desfallecer.
jueves, 4 de junio de 2015
Golpe a golpe
Ya llega el verano y parece que viene pegando fuerte. No sólo por las convulsiones que se han ido produciendo en el último mes (siento no haber opinado sobre la carrera electoral de las municipales y autonómicas, pero he estado ausente en alma por culpa de unas oposiciones previsiblemente fallidas), sino que además el veranito ha empezado fuerte con temperaturas de esas que te hacen dormitar como un oso durante el mediodía y que te tienen atontado desde las 12 de la mañana. No es que odie el verano, es sólo que el calor lo llevo muy mal. Y cuando se pasan los 35 grados, ya no soy yo, dejo paso a una versión empeorada de mí mismo en la que se realzan la vaguería, el mal humor y la inacción. Pero a pesar de todo, hay que disfrutar del veranito en la medida que se pueda. Aunque el calor nos pegue una ostia bien grande cuando salgamos de trabajar, y otra ostia mayor cuando intentas montarte en el coche (al que inventó los cromados en el coche, en los pomos de sus puertas y en la palanca de cambios, sólo desearle que en el infierno le quemen con brasas ardientes tal como me quemo todos los días de verano los 5 primeros minutos que tengo que conducir).
En cuanto a planes... ya iré desvelando, de momento ¡cancioncita para animarse!
En cuanto a planes... ya iré desvelando, de momento ¡cancioncita para animarse!
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