martes, 13 de marzo de 2018

Los entendidos

De verdad que muchas veces no entiendo cómo funciona el mundo y hay épocas en que uno quiere que pare para poder bajarse. Y de verdad que llega un momento en el que piensas que nada merece la pena y que estás cansado de todo. Con el tiempo, no voy a decir que las cosas mejoren, pero sí que ves con más perspectiva ciertas cosas; y aunque el agobio por mis temas sigan estando ahí, pues lo cierto es que uno sigue adelante en una lucha constante con el yo interior. Y después de tanto período de reflexión, creo que he salido diferente y transformado, quizá en una visión más oscura y solitaria de mí mismo. Me imagino algo así como una silueta en un rincón que busca el silencio y la tranquilidad para hacer sus cosas sin que nadie le moleste. Para aquellos que hayan jugado al WoW, un sacer sombras, vamos (lo sé, detalle muy friki, pero es lo que soy).
Y después de esta parrafada pseudo-profunda, le estaba dando vueltas a una idea que se me viene a la mente estos días. Y es la cantidad de entendidos que hay por el mundo. Hace tiempo hablaba de la cantidad de expertos que salen desde el mundo periodístico cuando hay una noticia. Ahora pienso que es algo en general. 
El caso del niño Gabriel, con su fatal desenlace, ha hecho aflorar al cliente de barra que hay en todos nosotros, y ves a gente dando opiniones que más que propias, podría decir que son copias de lo que van escuchando en las tertulias televisivas y radiofónicas, y que a veces dan miedo porque se revisten de unos datos y unos conocimientos que no sabes muy bien interpretar; hasta que te das cuenta de que son frases dichas sin el más mínimo conocimiento, ni jurídico, ni policial, ni psicológico, ni nada que tenga la más mínima profesionalidad. Simplemente nos hacemos los entendidos en la materia mientras dura la noticia, a base de repetir frases e ideas que nos van soltando por la red. 
Ahora, te explicarán el perfil psicológico de la detenida, te dirán que ya se veía venir y que sospechaban de ella desde que apareció en el programa de Susanna Griso por primera vez. Luego te dirán que la policía ya lo sabía desde hacía días, porque por los movimientos donde buscaban le hizo sospechar que tenían alguna pista. Otros te hablarán de qué es la cadena perpetua revisable, y te darán explicaciones de cómo funciona (con algún error de base, eso sí), y de las posibles modificaciones legislativas que se avecinan. Y todo esto, mientras guardan su compra en la bolsa, esperan su turno en la carnicería o se toman la tostada en el bar. Que la profesión no está reñida con los quehaceres diarios. 
Es increíble cómo el canibalismo mediático de una noticia hace a la gente "expertos" en uno o dos días, y cómo nos sentimos opinadores legitimados en un sólo día. Y de trasfondo, la mayor de las miserias humanas hecha crimen. ¡Qué pena todo!



miércoles, 2 de agosto de 2017

180º

180º, o 360º para los que desconocen lo más básico de la geometría, son los grados que te gira la vida cuando menos te lo espera. 
En mi caso, no es que me haya dado un vuelco por completo. Simplemente que tenía unos planes de verano que me han cambiado radicalmente. Hace unos meses tenía prometido a mi chico que nos iríamos de vacaciones al extranjero, como homenaje por llevar un año tan bueno y en el que hemos estado más ocupados en lo laboral, pero más desahogados en lo económico (a ver, tampoco para tirar cohetes, pero un viaje sí que nos merecemos). Después llegaban las dudas acerca de si mudarnos de casa, más que nada porque mi calle es un horror que a diario más parece la Gran Vía que la calle de un pueblo. Y con ello, los planes de ahorrar porque las opciones que barajábamos implicaban soltar dinero. Así que las vacaciones simplemente eran irnos de camping por la geografía patria, y unos días a la playa con los amigos, por aquello que ya lo teníamos tratado. 
Y lo bueno viene hace unos días, cuando convocan unas oposiciones que llevaba tiempo esperando, así que me obligaban a ponerme ya mismo a estudiar (y dejarme de relajar tanto en verano, se acabaron las tardes de piscina y los tocamientos ovoideos), se acabó el hacer el vago y perderse en mil tareas. Toca centrarse en lo importante. Me quedaba disfrutar el verano en compañía de mi chico, en casa, con un té con limón y edulcorante en una mano y un lápiz subrayador en la otra. Pero no.
Un día después, a mi chico le sale un nuevo trabajo que nos jode definitivamente cualquier viaje, incluso el que ya tenemos pagado. Que le hace no sólo no estar cuando llego a casa, sino que le va a obligar a pasar la semana fuera. Y a mi me obliga a pasar las vacaciones estudiando y solo en casa, sin más viaje que el que haré previsiblemente en compañía de dos parejas de amigos, como sujetavelas oficial, y en el mejor de los caso, en compañía de algún amigo más que quiera ocupar la cama que mi chico va a quedar libre. 
Peeeeeeero, como no hay dos sin tres, el dueño de la casa que vimos acepta las condiciones (por mi parte más que razonables y bastante pocas para lo que sería un alquiler en cualquier pueblo que fuera medio normal), así que aprovechando al vuelo la ocasión, además en las vacaciones me voy a meter entre pecho y espalda una mudanza, que para colmo encima me va a tocar en su mayor parte, dado que mi chico está bastante más que ocupado ahora mismo...
Ainsss, ¡¡qué giros da la vida!! Y yo que me había prometido un verano tranquilo, feliz, sin obligaciones y prácticamente para tirarme desde el sofá a la piscina, desde la piscina al hotel, y vuelta a empezar...


P.D.: Tengo prometido una entrada al blog sobre el alquiler de vivienda en mi pueblo. En cuanto pueda, lo hago. Palabrita del Niño Jesús.

lunes, 24 de julio de 2017

Vivir en un pueblo

Inevitablemente cuando uno vive en un pueblo, y más si es en uno tan aislado como el mío, te preguntan repetidas veces si te adaptas a vivir aquí, o si te gustaría vivir en un sitio más grande (no digo ciudad, sino incluso un pueblo más grande). Y lo cierto es que hay que plantearse las ventajas e inconvenientes de vivir donde vivo.
Supongo que será muy diferente vivir en un pueblo u otro dependiendo de la distancia a una ciudad, los servicios que te ofrezca o miles de cosas, pero yo voy a escribir en concreto sobre el mío. Pegados a Portugal y, como me encanta decir a boca llena, a tomar por culo de cualquier ciudad (96 km. hasta Cáceres y 86 hasta Badajoz). Creo que debe de ser uno de los sitios más aislados que hay, porque en los alrededores no hay nada, ningún pueblo mayor que te ofrezca más servicios. Tan sólo si viajas, encontrarías la pequeñita ciudad de Portalegre, en Portugal, a 50 km. Esto también ha hecho que puedas encontrar aquí más servicios de los que serían habituales en un pueblo de este tamaño. 





Pero el aislamiento no es sólo cuestión de distancia, también de servicios. Y en concreto, los servicios de transporte público son una auténtica mierda. Un servicio ferroviario casi inexistente y un servicio de autobuses cuanto menos deficiente, que no te permiten, por ejemplo, viajar a la capital de Extremadura y volver en el mismo día ni de lejos, cuanto menos arreglar cualquier papeleo en la ciudad. Por ese motivo, aquí tenemos una tendencia natural a obtener el carné de conducir y comprarnos un coche: es la única manera de poder tener independencia y poder salir del pueblo.
Y como creo que he empezado por las desventajas, continuaré diciendo que las opciones de ocio son limitadas. Por supuesto no hay centros comerciales ni cines. Y las actividades de ocio vienen cuando pueden venir, en días concretos, por eso hay que aprovechar lo poco que hay. Como todo, creo que al final es una cuestión de adaptación al medio. Es decir, como hay pocas cosas, te obliga a aprovechar las pocas oportunidades cuando surgen, ya sea yendo a un concierto o festival, estando en la asociación de amigos del cine para ver películas, asistiendo a un teatro en el fin de semana en que se representa en el pueblo, o yendo a las fiestas locales de los alrededores. Te obliga a ser práctico. No tienes muchas opciones, pero las que tienes, se aprovechan. Quizá no tengas un club de taekwondo, pero sí tienes gimnasio, club de rugby, de fútbol, de atletismo y más, si no haces deporte es porque no quieres hacerlo, no porque no puedas. Igualmente con otras cosas. Tienes decenas de asociaciones, si no quieres aburrirte. Tan sólo no puedes ser exigente con lo que busques.
Esa es otra de las ventajas: hay asociaciones para todos, mayores, pequeños... desde clubes deportivos, música, teatro, asociaciones de labores tradicionales, caza, pesca, asociaciones de jóvenes, escuela de idiomas, incluso un taller de danzas africanas, por decir algo más exótico. Yo desde luego no tengo tiempo para tanto, y lo digo con conocimiento de causa, porque he tenido que retirarme de actividades por falta de tiempo. 







Por otra parte, ventaja es también el hecho de tener tiendas para comprar todos los productos más habituales que se puedan necesitar, lo que apenas te obliga a recurrir a comprar fuera si no quieres, salvo productos más especializados. Y además, hoy en día con las compras por Internet, incluso estos productos que no encuentras los puedes tener en la puerta de casa, porque la mensajería aquí funciona muy bien.
Más ventajas: la tranquilidad y el paisaje. Y es que, salvo en verano que tiene más turismo, se puede decir que es un pueblo muy tranquilo, donde pasear sin estrés, y con unos paisajes que son maravillosos, y sitios espectaculares a pocos kilómetros de distancia. Uno realmente valora la tranquilidad cuando pasas por el estrés de una ciudad, el tráfico, las prisas. Aquí todo va tranquilo, y sentarte en una terraza sin mirar el reloj es una gozada, pero dar un paseo por la tranquilidad del campo es un lujo.



Tener Portugal al lado también es una ventaja, porque te ofrece más posibilidades y te da una perspectiva intercultural increíble, además de hacerte más abierto de entendederas. A mi, por ejemplo, me encanta acercarme cualquier día a tomar un café a Portugal (muuuuuuuucho mejor que el café que te sirven en España, y ya no digamos en Madrid), mientras veo el paisaje, escucho el acento portugués y me siento internacional. Te hace sentir que vas de vacaciones en apenas 15 minutos. Marvão es una visita obligada, y ya muchos valencianos la consideramos como una parte más de nuestro pueblo






¿Y finalmente prefieres el pueblo o la ciudad? Pues la verdad que ahora mismo no sabría decir. Es cierto que son muchas las ventajas, pero también es cierto que me pesan más otras cosas que no son propiamente el pueblo, sino el tener a los amigos fuera de aquí (con lo que echo de menos el quedar más con ellos sin tener que viajar), y también el que puede ser muy muy coñazo trabajar en el mismo sitio en el que vives (especialmente en un sitio tan pequeño). A día de hoy, creo que necesitaría cambiar de lugar simplemente por tener nuevas experiencias.

PD: Aquí yo actuando mientras voy más chulo que un ocho bajando las escaleras que ni Norma Duval.


PD2: los cubatas son más baratos en un pueblo; sólo te cobran lo que tomas, no la botella entera.

martes, 28 de marzo de 2017

Tercera regional del primer mundo

A veces uno tiene la sensación de que nuestra región está a la cola de la cola, otras veces que se está muy tranquilito en este rincón del mundo. Y es que todo depende del punto de vista y del espejo en el que nos reflejemos.
Si comparas Extremadura con Europa, te das cuenta de estamos en la parte de atrás, en una región periférica, pobre, despoblada, con gran desempleo y pocas industrias, y pocas posibilidades de progresión. Te das cuenta de que somos una región casi prescindible, donde más que vivir, se sobrevive. Somos, por así decir, jugadores de regional en una Europa de equipos de primera y segunda división. Vamos, pero despacito. Jugamos, pero sin brillantez. Tenemos, pero sólo pequeños destellos al reflejo de una gran luz. Sentimos, pero nuestras gradas están casi vacías. Somos la cola de un país a la cola de Europa (por mucho que nos quieran vender que España es uno de los países importantes de la UE, tengo la sensación de que no dejamos de ser el lastre que se arrastra).
No obstante, si uno quiere sentirse bien, no tienes más que comparar la situación de nuestra región con países que lo pasan mal, donde hay hambre generalizada, penurias en cada casa, emigración masiva, guerra, sequías, o simplemente sinrazón humana. Es el único consuelo que nos queda, pensar que somos pobres, pero ¡qué tranquilos vivimos!
Si preguntas a cualquier extremeño, te dirá que no hay grandes cosas, pero que nuestra calidad de vida es alta, que aquí se vive muy bien.
Y ya. En esta entrada, no hay moraleja. Cada cual decida la suya.


lunes, 20 de febrero de 2017

Excusas para el amor

Hay tantas personas que se quejan de que el 14 de febrero fue un invento de El Corte Inglés, de que el día de los enamorados es una bobada, que uno comienza a pensar que es una excusa para venderles a sus parejas su falta de romanticismo.
Yo entiendo que uno no necesita un día concreto para celebrar el amor por tu pareja. Pero no es menos cierto que hay que demostrarlo de vez en cuando para reavivar la relación y darle vidilla al asunto. Porque muchos olvidan que a nadie le amarga un dulce, y que hay que decir "te quiero" de vez en cuando, y que hay que hacer alguna bobada de vez en cuando para demostrar lo que se dice con palabras.
Y es que no hay cosa que me dé más rabia que aquella excusa de "es que yo no soy romántico". Excusa barata donde las haya. A ver, yo tampoco soy de levantarme antes de las 8 de la mañana, y no queda más remedio si quiero conservar el empleo. ¿Cuánto no harías por tu pareja?
San Valentín no es más que una oportunidad para demostrar algo que hay que seguir cultivando el resto del año. Y no, mente carente de imaginación, no hace falta gastarse dinero, no hace falta comprar tal o cual cosa si no quieres. Se trata de demostrar el amor, y eso es gratis, sólo hay que dejar volar la imaginación. Si no se te ocurre nada, siento decirte que tienes un problema grave, o quizá no estés enamorado.

PD: Al igual que este sentimiento, se puede hacer extensible esto mismo a cualquier otro. El caso es demostrar las cosas sin importar que sea 14 de febrero o 21 de junio. Léase amor por la familia, fiesta con los amigos, concienciación ambiental o váyase usted a saber lo que necesitamos celebrar y recordarnos una vez al año.


viernes, 27 de enero de 2017

"No sé por qué te quiero"

Ahora que se acerca el fin de semana, todos tenemos derecho a ponernos tiernitos, a acurrucarnos en el regazo de nuestra pareja y hacernos carantoñas, y ahora que fuera está frío, llueve y hace viento, es cuando mejor se está dando y recibiendo cariño bajo las mantas o junto al brasero, sintiendo la sonrisa cómplice y probando besos de caramelo.
Y como yo paso la semana solo en casa y cuando llega el finde tengo reencuentro, aún noto más estas cosas, puesto que la espera te hace desear mucho más lo ver a la persona que quieres. 
Y como no hace falta decir mucho más a aquellas personas que tienen pareja, porque saben de qué estoy hablando, y no hay que regodearse ante aquellas que no han encontrado con quién compartir su amor, acabo y dejo una canción para ponerse blanditos y a punto de nieve.

miércoles, 25 de enero de 2017

Todo está en el color con el que se mire

En los últimos días, ha saltado a la palestra la noticia de que, en Murcia (si no me equivoco), una serie de encapuchados había dado una paliza a una joven a las puertas de un bar. En ese primer momento, se comentaba que qué hijos de puta, varios contra una chica indefensa, algunos decían que si habría pasado algo dentro del bar, en fin, un no saber.
Poco después, saltan los rumores de que la chica en cuestión es neonazi y que podría estar allí por una congregación de ellos para un partido de fútbol, y ya siguió el disloque. Unos justificando la paliza porque era una nazi y una facha que hacía lo mismo con otros. Otros, asegurando que unos radicales de izquierda habían dado una paliza a una presunta extremista de derechas (obsérvese aquí que en este caso sólo se concede presunción a ser de derechas, a los radicales de izquierdas no hay que darles lugar a dudas). Un disloque, como he dicho.
Esta sociedad hipócrita que hemos montado, sesgada sin vergüenza, donde ya nadie tiene ni siquiera la intención de ser justo ni imparcial, es la misma que justifica unas cosas y condena las mismas en función de quién sea el autor o el damnificado. Puedes justificar una paliza a una mujer, y luego decir que «murió», como si hubieran sido causas naturales, pero después si alguien fallece a manos de un extranjero, éste «le mató». Puedes quitar hierro a que por la calle te peguen por tu orientación sexual «porque esos maricones iban provocando, dados de la mano por la calle y se dieron un pico, ¡y había niños!», culpabilizando a la víctima, por no saber ocultar su orientación sexual. O culpabilizando a una mujer que es violada por ir demasiado provocativa, y «decir que no en el último momento» cuando el macho (ese que parece que es un animal y no puede controlar sus impulsos primarios) ya no tiene vuelta atrás. Asco de sociedad.
Donde si haces un chiste de un muerto de hace 40 años te piden pena de cárcel, pero que si te ríes ante sus familias de una artista muerta ayer son «chiquilladas»; si hablas mal del Gobierno o del Rey pueden acusarte de terrorista, pero si amenazas de muerte a un activista social, la policía te dice que ignores sus amenazas.
Y aquí entra la parcialidad de la fiscalía y de los legisladores, de la policía y de los órganos que se suponen tienen que defendernos y defender nuestras libertades y nuestra integridad, garantizada en la Constitución, que parece ser que es sagrada dependiendo del artículo que queramos invocar. 
Por favor, si alguien lee esto, construid en valores. Que los que vengan detrás no tengan que aguantar el servilismo mediático y la parcialidad injusta que nos está tocando vivir. Construid un mundo mejor donde se pueda vivir sin que te maten por ser lo que eres.

martes, 24 de enero de 2017

Adiós, Bimba

Como no podía ser de otra manera, yo también me uno a la despedida unánime de Bimba Bosé, una tremenda mujer, impresionante no sólo por su carácter, de esos que a través de televisión ya te apabullan y te acongojan, de esas personalidades con las que desearías compartir una charla, también por su físico, que impresionaba aún más, esos rasgos masculinos en lo que llamaban modelo «andrógina», y que no era más que el resultado de un físico espectacularmente atractivo, por aquello de que estaba fuera de toda norma y cánones de lo que «se supone» común. Apabullaban también ese mundo que la rodeaba, el mundo de la cultura, así, en general, pues tanto se la podía relacionar con el mundo de la moda, la música o el cine. Apabullaba por la familia de la que provenía, los Bosé, donde el arte fluye en sus venas.
Supongo que en alguna medida era una desconocida, pues a parte de su faceta pública como modelo y en las apariciones televisivas, no era conocida por su vida privada.
Sin embargo (aparte de los cuatro tontos de siempre que se empeñan en politizar y faltar o exigir respeto según sean contrarios o no a su ideología o pseudoreligión, como el imbécil supino de esta noticia, que además dice ser cristiano, manda huevos, o los twitteros que se valen de su anonimato para soltar mierda en 140 caracteres), tengo la impresión de que era muy apreciada por cuantos la rodeaban y por gran parte del país, por ser un alma libre y que hizo lo que le vino en gana, sin hacer caso a críticas ni a convencionalismos (algo que a muchos nos admira y nos da una envidia sana). Luchó hasta el final e incluso se convirtió en imagen de la lucha contra el cáncer, dando todo para visibilizar esta enfermedad y perder el miedo a nombrarla.
Así que como dice su tío Miguel: buen viaje, Bimba.



lunes, 23 de enero de 2017

Dos por uno

Dándole vueltas este fin de semana a la toma de posesión de Donald Trump, uno empieza a reflexionar sobre lo que echará de menos. Realmente no puedo decir que haya nada destacable que echaré de menos del presidente de los Estados Unidos, puesto que a pesar del mundo globalizado la mayoría de las decisiones que tome nos quedan muy lejanas y apenas nos llegan ecos. Salvo su discreción y la falta de escándalos, claro. Y eso me lleva a pensar que quizá lo que más eche de menos sea a su mujer, Michelle.
Y no por el hecho de admiración de mujer florero como en otras ocasiones ha podido ser, sino por ver cómo de carismática puede ser una «primera dama», no sólo en sus discursos comprometidos con las causas sociales, sino por el ejemplo que supone en su lucha por los más jóvenes (supongo que principalmente por lo ejemplarizante que me ha parecido intentando fomentar la alimentación saludable y el ejercicio en jóvenes), sus divertidas apariciones en programas de televisión y en todo tipo de retos virales (mannequin challenge, selfies, gags con youtubers, y un largo etcétera), su elegancia que hace sombra a la misma Jackie Kennedy, y sobre todo, lo que supone asumir un cargo de segunda de a bordo no electa, con sus responsabilidades y sus limitaciones, siempre objetivo de críticas y atada a un viejo papel de adorno de un hombre. Supongo que en un mundo justo, quizá fuera ella la presidenta del gobierno y él el primer caballero. Aunque en este caso parece que ambos han hecho méritos suficientes para ocupar el cargo principal del país (y sí, a pesar de que no creo que el premio Nobel sea merecido ni justo). Echaremos de menos esa normalidad extraordinaria.